Oficina De Turismo
Oficina de Turismo
Avd. Andalucía, 13.
oficinaturismo@ayuntamientodearjonilla.es
953520410
Municipio situado al noroeste de la provincia y perteneciente a la comarca de La Campiña.
Eminentemente agrícola, ya que prácticamente la totalidad de su superficie es tierra de cultivo, dominada por el olivar. Encontramos Arjonilla entre un mar de olivos y un territorio ondulado, sin apenas accidentes de relieve.
Su principal fuente de ingresos es la recolección de la aceituna, la producción de aceite de oliva, que ha desarrollado una industria almazarera importante y la cerámica artesanal decorativa de gran calidad, variedad y estilo. Es famosa por su arcilla.
De su Patrimonio Histórico, destacamos el Castillo de Macías, la Iglesia de La Encarnación, La Casa del Juzgado, la Ermita de Jesús, el Palacio del Marqués de la Merced, entre otros.
La altitud media del municipio es de 315 m. y se encuentra en el entorno del cauce de río Guadalquivir y del río Jándula. El arroyo Salado de Arjona representa el límite del término municipal con la ciudad de Andújar por el noreste. Arjonilla es un municipio agrícola, ya que prácticamente la totalidad de su superficie es tierra de cultivo dominada por el olivar, junto al que se desarrolla una potente industria almazarera.
La vegetación en la localidad está influenciada por el uso agrícola, lo que ha dado lugar a que encinares y matorrales originarios fuesen paulatinamente remplazados por olivos, o por otros cultivos como el trigo o la cebada. Por tanto, la vegetación de origen natural ha quedado relegada a cunetas de carreteras y a caminos. En los arroyos podemos encontrar restos de vegetación de ribera como cañas, taráis y álamos.
En el término de Arjonilla podemos distinguir tres ecosistemas: el olivar, las orillas de los arroyos con su vegetación de ribera y los padrones o linderos.
En la localidad de Arjonilla encontramos parajes de interés natural como los siguientes:
Arjonilla está situada en una zona arqueológica importante, cuna de la civilización íbera, como muestran los asentamientos íberos y núcleos funerarios del cercano Cerro Venate. Este poblado debió desaparecer en torno al año 600 a C. y cuando siglos más tarde se establece un nuevo núcleo lo hace en el lugar que hoy ocupa esta localidad. La existencia de arcilla en la zona facilitó el establecimiento de asentamientos romanos, prueba de ello son los restos materiales hallados. Destacar también la abundancia de monedas romanas en el paraje de San Antón. A esta época pertenece la lápida encontrada en el siglo XIX y que se encuentra expuesta en la entrada del obispado de Jaén. También se localizó un asentamiento visigodo
Durante la mayor parte de su historia, perteneció a Arjona, que fue conquistada por Fernando III alrededor de 1244. A principios del siglo XIV, el control administrativo de gran parte de la Campiña fue asumida por la Orden de Calatrava y entre las fortalezas que administró estaba el castillo de Arjonilla. El rey Juan II obligó a la Orden a morar y reconstruir el castillo en la primera mitad del siglo XV.
La primera referencia documental de Arjonilla data de 1282 cuando la localidad es entregada al archidiácono de Úbeda, formando un señorío, que duró pocos años, ya que el mismo arcediano, la vende a la villa de Arjona. Será en el siglo XVI cuando consigue la independencia jurisdiccional de Arjona, otorgada por Carlos I. Desde los siglos XVII y XVIII el olivar empezó a tener gran relevancia en su paisaje agrario, iniciándose una incipiente industria asentada en molinos aceiteros. Durante la guerra de la Independencia en 1808, se produjo en el término de Arjonilla una gran batalla contra los franceses, preludio de la posterior batalla de Bailén. La actividad industrial se vio favorecida con la llegada del ferrocarril, la mejora de las carreteras y la instalación de la luz eléctrica en 1901.