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Benatae es un municipio de la provincia de Jaén que está situado en el centro de la Sierra de Segura. Con 44,4 km2 de extensión y 574 habitantes, es el más pequeño de los municipios de esta sierra.
Su núcleo urbano se asienta al pie del monte Peñalta. Y todo su término se encuentra incluido en el Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas.
La actividad económica depende del olivar pese a que la mayor parte de su término es forestal. El turismo no ha llegado a esta zona, por lo que llama la atención por la tranquilidad y silencio de sus calles y el contacto permanente con la naturaleza. Se trata de un auténtico lujo que contrasta con la contaminación, el ruido y las prisas de los grandes núcleos urbanos.
Su término municipal está dividido en dos enclaves: el principal, que concentra la mayor parte de la superficie del término y donde se localiza la capital municipal; y el Cuarto de la Cañada del Toril-Hornico, al sureste del anterior y ya en el límite del término de Siles.
El término municipal de Benatae cuenta con cuatro núcleos urbanos: Benatae (con 522 habitantes), Las Fuentes (41 habitantes), Puente Honda (11 habitantes) y La Sierra (0 habitantes).
De interés histórico es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, construida entre los siglos XV y XVIII, bajo los estilos gótico, renacentista y barroco. Destaca también el castillo de Cardete, de origen islámico.
De su patrimonio histórico y monumental destacan:
Otros monumentos: Plaza de toros semicircular, donde además de los encierros y fiestas taurinas se celebran competiciones del juego característico de la Sierra de Segura, los bolos serranos, una ermita consagrada a San Ginés y en su término municipal el Castillo de las Fuentes, declarado Bien de Interés Cultural.
La estratégica posición geográfica de Begíjar, en un entorno de gran riqueza agrícola, posibilitó su poblamiento desde la más remota antigüedad. Los restos más antiguos se vinculan al Neolítico Final y a la Edad del Cobre (III milenio a.C.) en el asentamiento de Las Majadillas, y en el asentamiento un poco más tardío, de la Edad del Bronce, de Terrera del Goterón.
Los naberos esperan con ilusión la llegada de las siguientes fiestas:
Se desconoce cuándo se produjo la primera ocupación en el territorio de Benatae, aunque no hay que descartar que en fases muy antiguas de la Edad de Piedra hubiera existido algún poblamiento. En la cueva del Águila, en el cortijo de Los Lagartos, situada casi a mil metros de altura sobre el nivel del mar, ya que de allí proceden algunos microlitos, pequeñas piezas de sílex.
Se han encontrado restos cerámicos correspondientes al final de la etapa ibérica en el Cerro del Castillo del Cortijo de las Fuentes. Seguramente, que al igual que ocurrió en otras zonas del valle del Guadalimar, se extendieran a uno y al otro lado del río las llamadas “villae romanas”, cuyos habitantes vivían del cultivo de la tierra.
En la época islámica debió ser una aldea y su nombre parece de origen árabe o bereber. Al igual que la aldea de Benatae, existirían otras que tenían como refugio el castillo de Cardete, constituyendo un distrito comarcal, estructura organizativa que se generalizó en Al-Andalus.
Aunque Benatae no aparece citada en las poblaciones conquistadas por Fernando III, debió ser ocupada entre 1.226 y 1.242, al mismo tiempo que la mayor parte de la Sierra de Segura. Posteriormente sería cedida por el rey a la Orden Militar de Santiago.
A partir de esta fecha la población siguió creciendo, y en 1.415, el rey Juan II le concede el título de villa.
En los cinco siglos siguientes, la historia de Benatae ha estado ligada al reino de Murcia, a la Orden de Santiago, a la Encomienda Mayor de Castilla y al obispado de Cartagena. La población de la localidad irá aumentando hasta alcanzar los 1.538 habitantes en el año 1.950.
A partir de esta fecha, las penurias económicas que sufrió la comarca durante buena parte del franquismo, y la emigración, están en las causas del inicio del despoblamiento que empieza a notar.
La economía actual se basa en la orientación agropecuaria, en el cultivo de los cereales, maíz, cáñamo, vino y aceite. Junto a ello la cría del ganado, la caza y la tala de madera en el monte, vienen a ser sus referentes productivos.