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Fuensanta de Martos es un municipio situado en la parte central de la comarca de Sierra Sur, entre terrenos montañosos al sur y este, y campiña olivarera al oeste y al norte. Forman parte de este municipio las poblaciones de: Los Encinares, El Regüelo y La Ribera. Igualmente existen fuentes que hablan de otras entidades menores del término municipal. Así Vadohornillo divide en cuatro pequeños núcleos de población: Vadohornillo, Las Ventas, Las Veletas y La Castillería.
Una parte importante de su territorio está cultivado y la agricultura es la base de su economía. El cultivo del olivo, junto a la industria almazarera son unas de las principales actividades económicas dentro del municipio.
También tiene importancia la industria del tapizado del mueble por el volumen de negocio y empleo industrial que proporciona un sector muy valioso a nivel andaluz.
Otra actividad a tener en cuenta es la cría y engorde de ganado porcino estabulado, siendo el tercer municipio productor de la provincia.
De su Patrimonio Histórico destacamos la iglesia de Nuestra Señora de la Fuensanta, Fuente de la Negra, El Lavadero, Las torres defensivas de Torrevieja y el Algarrobo, así como las ermitas de Los Encinares, La Ribera y El Regüelo.
Fuensanta de Martos está situada a una altitud de 725 m. y su término municipal posee zonas elevadas con terreno escarpado. La vegetación propia de esta zona de sierra comprende áreas de romero junto a encinares y coscojales así como otras especies autóctonas.
Destaca el arroyo de la Humbría, por el pequeño cañón junto a la localidad, además de por ser un vínculo con la zona de montaña. Su valle conecta el pueblo con la zona más alta del término municipal. El cauce se acompaña de un sendero que empieza directamente en el casco urbano.
El territorio es eminentemente agrícola en un 90% dedicado a cultivos leñosos en secano. Las tierras, que son principalmente pastizales que se intercalan con retazos de monte bajo con majuelos, rosales silvestres y plantaciones de cerezos, dando lugar a un paisaje en mosaico que favorece la presencia de un variado número de aves.
Abunda la cogujada montesina favorecida por los terrenos de pastos, así como el escribano soteño, horrillo común y el carbonero.
A las plantaciones frecuentes de cerezo acudirá el mirlo, el zorzal charlo y el arrendajo.
El término es también rico en anfibios y reptiles, favorecido por la variedad de ambientes así como por el río Víboras que atraviesa el municipio: salamanquesas, diferentes tipos de culebras y la víbora hocicuda.
El calendario festivo de Fuensanta de Martos se caracteriza por la celebración de fiestas tradicionales y populares:
La situación geográfica de este municipio, entre la sierra y la campiña, ha marcado su papel de núcleo de control a lo largo de la historia, quedando restos de recintos fortificados de distintos periodos en varios puntos de su territorio.
De finales de la etapa ibérica y principios de la romanización de esta zona es el recinto del Cerro del Algarrobo, una fortificación trapezoidal.
En la última fase de la época romana se produjo en el término de Fuensanta una proliferación de villas rústicas como las de la Atalaya y las Monjas, en las que se encontró un cipo funerario de mármol negro con una inscripción, y que actualmente se encuentra en el Museo Provincial.
De su pasado árabe es el Hins-refugio situado en el cerro de la Atalaya y donde se han encontrado numerosos restos cerámicos, datados entre los siglos VIII y X. Junto al arroyo de la Fuensanta debieron existir asentamientos agrícolas.
Después de la conquista de esta comarca por Fernando III el Santo, el rey la entrega al Señorío de la Orden Militar de Calatrava. En este momento entra a formar parte de las encomiendas de Martos y Víboras. En el municipio se conservan dos torres defensivas de la Orden de Calatrava, son las de Torrevieja, y otra más pequeña en el Cerro del Algarrobo. Ambas han sido declaradas Bien de Interés Cultural en 1985.
En la Edad Moderna no tenemos referencias destacables de esta población. Debió de ser una aldea dedicada a la agricultura que hacía uso de las fuentes del entorno, como son la Fuente Negra y la fuente de los Borrachos.
Alcanzó la independencia de Martos por la Real Cédula de Doña María Cristina de Borbón en 1835.
Por algunos historiadores conocemos la presencia de cultivos de huerta, frutales y cereales, así como la roturación de zonas montuosas para la plantación de olivos y que se llevaron a cabo a mediados del siglo XIX. En los últimos años de este siglo tuvo lugar una crisis agraria que sufrió toda la provincia, lo que supuso que el cultivo del olivo se extendiese. Tendencia que se iría incrementando a lo largo del siglo XX.