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Huelma es una importante localidad situada al sur de la comarca de Sierra Mágina, justo en el límite provincial con Granada. El tercio norte del municipio está incluido en el Parque Natural de Sierra Mágina, donde se alcanzan alturas que sobrepasan los 2.000 m. para ir descendiendo hasta el río Jandulilla, al este del término municipal. Solera es una población que fue anexionada a Huelma en el año 1975. Se trata de un municipio importante en la comarca desde el punto de vista económico. La industria principal es la fabricación de muebles de madera, con mercados nacional e internacional, y que ha sabido renovarse a pesar de las épocas de crisis. También tiene importancia la industria cerámica y la textil. Cuenta con importantes activos para el turismo cultural, de naturaleza y deporte.
El sector de la agricultura es el que más trabajadores emplea, seguido del sector Servicios, siendo el olivar el cultivo de mayor extensión, seguido del cereal, mientras que son casi testimoniales los frutales y los cultivos de huerta. Dentro del tejido industrial existe una envasadora de aceite que pertenece a la Denominación de Origen de Sierra de Mágina.
La ganadería también cobra una especial relevancia, se cría ganado lanar, caprino y de cerda. Destaca la explotación de la oveja montesina, originaria de las zonas montañosas de la provincia de Granada y el sur de la provincia de Jaén. Huelma es una parada obligatoria en el producto turístico “Viaje al tiempo de los íberos”, pues ofrece un yacimiento ibérico fechado en el siglo IV a.C. en el paraje el “Cortijo Pajarillo”.
Respecto a su patrimonio histórico-artístico destaca su castillo que se levanta sobre un promontorio de fuertes pendientes. De interés resulta la Iglesia parroquial de la Inmaculada del siglo XVI.
El bello casco urbano de Huelma, formado por un entramado de calles y casas blancas, asentadas bajo los restos de su castillo, componen un conjunto armonioso y atractivo que les ha valido su catalogación como conjunto Histórico-Artístico en 1971.
De su rico patrimonio destacamos:
Una parte muy importante del término municipal de Huelma es cruzado de sur a norte por el río Jandulilla, dividiéndolo en dos zonas de extensión similar. En la margen izquierda del río se sitúa el macizo de sierra Mágina y la localidad de Huelma. En la margen derecha, queda la sierra de Cabra y el núcleo histórico de Solera. Aproximadamente el 10% de la superficie del término municipal está incluido en el Parque Natural de Sierra Mágina. Existen diversos itinerarios señalizados como la ruta saludable del Cordel del Salado, el camino de las Borregueras o el sendero de subida al pico Mágina que nos ofrecerán asombrosas panorámicas de la región.
Las rutas por los karst de Sierra Mágina nos permitirán observar prados, matorrales, sabinares y la vegetación de las cumbres (plomo azul, piorno fino, correhuela de montaña, tomillo y arenaria alfacarensis), así como formaciones de karst, pozos de nieve, águilas perdiceras, collalba gris y mirlos capiblancos.
Las zonas bajas están cubiertas con plantaciones de olivos y almendros, principalmente, aunque también sean frecuentes encinares, quejigales y pinares de pino carrasco y salgareño.
Uno de los hitos más importantes de la Historia de Huelma, es la presencia en estas tierras de un santuario heroico de época íbera, concretamente en el cerro denominado “El Pajarillo”, que se puede datar en siglo IV a.C. Este santuario sería la puerta de entrada de un territorio controlado por un aristócrata íbero en el río Jandulilla, y cuya sede central se ubicaría en Úbeda. Ya en época romana, en el siglo III d.C. se vuelven a repoblar estas tierras del valle alto del Jandulilla con explotaciones agropecuarias de pequeño tamaño.
Durante la época musulmana se viven momentos de gran esplendor en Huelma. A partir de la conquista de la Península Ibérica por esta civilización, es cuando surge el actual núcleo en torno al cerro donde se enclava el castillo. Esta fortificación musulmana se convertirá en una pieza clave en las luchas de frontera de la Edad Media entre los reinos de Castilla y de Granada.
Los nazaríes la poseerán hasta la tardía fecha de 1438, año en que es conquistada por D. Íñigo López de Mendoza, I Marqués de Santillana. El rey Juan II se la concederá en señorío, y años más tarde, en 1474, Enrique IV eleva el Señorío a la categoría de Vizcondado y seguidamente de Condado en la persona de D. Beltrán de la Cueva, I Duque de Albuquerque. De ahí que el castillo se construyera en este momento sobre los restos de la antigua fortaleza musulmana, conociéndose también como el “Castillo de los Duques de Albuquerque”.
Tras el fin de la guerra de Granada, 1492, Huelma entra en un periodo de estabilidad política y económica durante la primera mitad del siglo XVI, gracias a la repoblación y puesta en cultivo de nuevas tierras. Estos años de bonanza económica se reflejará en el emprendimiento de obras religiosas y civiles de envergadura, como es la iglesia parroquial.
Será a finales del siglo XVI y comienzos del XVII cuando se produce un declive de la población debido a las crisis y a las epidemias. La Guerra de la Independencia supondrá la entrada de las tropas francesas en Huelma que arrasarán la fortaleza.