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Pza. Ayuntamiento, 1
Municipio situado al sur de la comarca Norte cuyo territorio, casi plano, presenta un paisaje típico de la Campiña olivarera. El núcleo urbano se sitúa en la cima de una loma desde la que se puede divisar una amplia panorámica y avistar casi veinte pueblos del entorno.Jabalquinto dispone, además, de terrenos de regadío en las vegas de los tres ríos que cruzan su territorio: Guadiel, Guadalimar y Guadalquivir. La actividad principal es la agricultura basada en el olivar, fundamentalmente, y los cultivos herbáceos industriales como la remolacha y el algodón. Entre su patrimonio arquitectónico destaca la Iglesia Parroquial de la Encarnación, que fue construida durante los siglos XVI, XVII y XVIII, y que cuenta con una interesante portada renacentista; y el Palacio de Jabalquinto, cuyas obras fueron iniciadas en el siglo XV por los Benavides y continuadas por los Condes de Benavente.
Jabalquinto se encuentra situado al sur de Sierra Morena, presenta el paisaje típico de la campiña olivarera en una situación centrada en el contexto provincial, entre el sector oriental de Sierra Morena y la parte alta de la depresión del Guadalquivir, río que sirve de límite en su término por el sur y el oeste.
El término de Jabalquinto está configurado por un relieve suave, donde destaca la presencia de una loma que ocupa una posición central, con la cota más alta del municipio con 496 m y sobre la que se sitúa el núcleo urbano. En la vertiente sur de esta loma existen distintos arroyos que drenan sus aguas a los ríos Guadalimar y Guadalquivir; mientras, el Guadiel es el protagonista de la vertiente norte.
Su principal atractivo natural se encuentra en el entorno de El Veredón– La Barca, históricamente denominado Camino de los Romanos porque por ahí discurría la antigua calzada romana que unía Cástulo e Iliturgi con Hispalis, que se sitúa en la margen derecha del río Guadalquivir con una vegetación típica ribereña de chopos, carrizos, cañaveras y tarays, a los que se unen eucaliptos. Conforme nos alejamos de la ribera del río van apareciendo otras especies frecuentes como el manrubio, la olorosa olivarda y el paloduz. El lugar ha perdido mucho de su encanto anterior por la proximidad de los olivos, pero la bajada hasta el borde del mismo río ofrece un rincón ideal para disfrutar de la naturaleza.
Pocas son las especies animales ligadas al río y a su entorno que resisten aún. Son ya escasas las ranas y todavía puede verse nadando la culebra viperina. Las aves más frecuentes en esta zona son la lavandera blanca, la lavandera cascadeña y el papamoscas gris.
Jabalquinto ha sido un pueblo que siempre se ha distinguido por su alegría y por la buena acogida y por la participación ciudadana en los eventos más importantes. Entre los eventos festivos, destacamos:
Tanto por los restos hallados, como por el hecho de encontrarse próximos los cursos de tres ríos y la circunstancia de estar asentado sobre una loma desde la que pueden avistarse hasta casi veinte municipios del entorno, son factores que hacen muy factible la presencia humana en el territorio de Jabalquinto desde la época del Neolítico.
No está confirmado que llegase a ser un oppidum ibérico, pero lo que sí está probado es que este lugar se encontraba en la calzada romana que unía Cástulo con Cádiz, en la que el término de Jabalquinto cumplía la función de una zona de descanso junto a la fuente romana, donde tanto las personas como los animales podrían saciar la sed.
A la llegada de los árabes se cultivan las vegas próximas a los cauces de los ríos, que ya habían sido roturadas por los romanos, e incluso amplían las zonas de regadío con la construcción de norias y la canalización de las aguas de riego.
La fundación de la villa de Jabalquinto en el siglo XIV, está estrechamente vinculada a la creación del Señorío de Día Sánchez de Biedma, quien consigue que el Consejo de Baeza le entregara en señorío las antiguas aldeas islámicas de Estivel y La Ventosilla con el encargo de que las repueble.
Día Sánchez de Biedma dejó estos núcleos de población en herencia a su hijo Manuel de Benavides, quien ya en el año 1446 actuaba como I Señor de Jabalquinto. Durante el siglo XVI, con el aumento de las superficies roturadas y cultivadas, se incrementa también el número de habitantes, pasando de contar con 120 habitantes a alcanzar los 1.200 en el siglo XVII.
Durante el siglo XVIII el número de habitantes decrecería debido a los elevados impuestos que los agricultores tienen que soportar. Aunque pronto se superaría este bache demográfico y de nuevo con la diversificación de los cultivos, donde el olivar va ganando implantación sobre los cereales, el número de habitantes vuelve a repuntar, llegando a contar con 3.725, la máxima cifra alcanzada, en la década de los 50 del siglo XX.
A partir de esta fecha, por diferentes causas: la postguerra, la disminución de los precios de venta de los productos obtenidos, años de malas cosechas y la aparición del fenómeno de la emigración, tanto a las ciudades más industrializadas de España, como a naciones extranjeras, se inicia una disminución en el número de habitantes, situándose actualmente en los 2.039.