Historia
Historia
La presencia humana en las inmediaciones de Jódar se documenta desde la prehistoria, siendo el yacimiento de Las Quebradas el más antiguo conocido, fechado hacia el III milenio a. C.
Son abundantes los restos conservados de la época íbero-romana, siguiendo el curso del río Jandulilla, entre ellos la lápida funeraria encontrada en la antigua Villa Xandulilla o la Esfinge del Jandulilla localizada en Cortijo del Álamo, entre otros.
Durante la Edad Media la zona siguió intensamente poblada por asentamientos islámicos, con varias alquerías y un castillo refugio. En el siglo X era considerado como un importante núcleo urbano y señalado productor de aceite.
En torno a 1.229, se produce la conquista cristiana de la ciudad por las tropas de Fernando III. A partir de este momento la localidad va creciendo en población e importancia, de modo que Alfonso X le concede el título de Villa Leal y el Fuero de Lorca.
Durante el siglo XV perteneció a varios dueños, y los Reyes Católicos crearon el Mayorazgo de Jódar, entregándoselo a Día Sánchez de Carvajal, su guarda mayor.
El siglo XVI es próspero y se construyen iglesias y edificios. El trabajo del esparto favorece también a muchos de sus habitantes, todo lo contrario, sucederá en las dos centurias siguientes en las que el hambre secular, las emigraciones obligadas y la terrible epidemia de la peste, sucedida en 1681, merman drásticamente la población, que llegó a duplicarse en el siglo XIX y esto ocasionó problemas, entre ellos la falta de vivienda y que muchas familias pasaron a vivir en cuevas.
Con la llegada del ferrocarril y las mejoras en los accesos, llegan nuevos emigrantes, superando los 10.000 habitantes.
En 1919, Alfonso XIII, le concede a la villa el título de ciudad, y al Ayuntamiento el tratamiento de Ilustrísimo.