Oficina De Turismo
Plaza España, 1, 23140 Noalejo
Noalejo es un municipio situado en el extremo suroeste de la comarca de Sierra Mágina, ya en el límite con la provincia de Granada, con una extensión de 49 km2.
El municipio noalejeño comprende dos núcleos de población: Noalejo y Hoya de Salobral.
Su alargado término de 30 km. de longitud y un máximo de 3 km. de ancho, se extiende a modo de frontera entre las provincias de Jaén y Granada, pasando por él las principales vías de comunicación entre ambas provincias, destacando la A-44 (autovía Sierra Nevada-Costa Tropical). En Noalejo destacan los pastizales adehesados y los montes de encinas, en ocasiones muy bien conservados.
La actividad económica de la localidad gira en torno al olivo y su industria transformadora. Se cultiva también el almendro y las huertas en Navalcán y en la vega del río Alminares. Gozan de mucha fama los embutidos del cerdo que se elaboran en este municipio.
La principal joya arquitectónica del municipio es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida entre 1570 y 1575. Es de planta mudéjar y posee una sola nave.
Detalles de su patrimonio artístico:
Noalejo, con una extensión de 49 km², es una franja alargada de terreno de 30 km. de largo por un máximo de 3 km. de ancho. Durante esos treinta kilómetros hace de frontera entre las provincias de Granada y Jaén.
Podemos decir que prácticamente la totalidad del término es un paraje natural, aunque podemos destacar los parajes de Navalcán, Nava Alta, Nava Baja, Sierra de la Granadina, Navalconejo o la sierra de Alta Coloma.
Un paisaje en el que destacan las sierras (Sierra del Trigo, 1681 m.; Sierra de la Alta Coloma, 1606 m.), los cerros (Santa Merced, Cerro Prieto y Cerro de la Mesa en la Hoya de Salobral), lomas (la más destacada es la Loma de las Viñas) y los bosques (como los de pinos de Cerro Prieto y Navalcán, y también de encinas).
El término de Noalejo presenta el bosque típico mediterráneo, caracterizado por albergar una vegetación xerófila, plantas adaptadas a la sequía. Predominan las encinas, coscojas, cornicabras, torvisco, aulagas, romero y la jara blanca.
En las zonas de ribera encontraremos los bosques caducifolios mixtos, compuestos por chopos, sauces, olmos, zarzamora, endrino…
Sin olvidarnos de la importancia de la micología y entre ella: la seta de cardo, la de caña y el champiñón silvestre.
De la fauna, encontraremos las especies típicas del monte mediterráneo y de montaña: especies cinegéticas de caza mayor: jabalí, muflón…; caza menor (conejo, perdiz, zorzales…); las aves insectívoras que viven en el olivar, y la avifauna propia de los bosques de galería junto al cauce los ríos; anfibios y reptiles.
Pero la mejor manera de conocer el paisaje, la fauna y la flora de este territorio es acercarnos a visitar alguno de los múltiples parajes que nos ofrecen, entre todos ellos, destacamos:
Entre las múltiples festividades que se celebran en Noalejo, destacamos:
Entre las numerosas actividades programadas no faltan los “encierros” de reses bravas.
Los testimonios más antiguos de la presencia humana en el término de Noalejo son las pinturas rupestres del abrigo de Navalcán, que debieron realizarse entre finales del Neolítico y la Edad de Bronce.
La fundación de Noalejo como villa de señorío se remonta a comienzos del siglo XVI. En su historia podemos establecer cuatro etapas:
Noalejo fue fundado por Dª Mencía Salcedo, que es el personaje más importante en la historia del municipio y está rodeado de cierto tinte legendario por los vecinos. (Mencía Salcedo fue una mujer al servicio de la Casa Real de Carlos V y de su hijo, Felipe II).
En 1568 el municipio fue cedido por Bula a la Abadía de Alcalá la Real y cuando en 1851 se suprimió la abadía, quedó integrada definitivamente a la diócesis de Jaén.
A finales del siglo XX, la caída de la rentabilidad de las tierras de cultivo fue una de las causas que motivaron la emigración hacia las ciudades, los centros industriales y turísticos, disminuyendo considerablemente su número de habitantes.