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Municipio situado al este de la provincia, en la comarca Sierra de Cazorla.
Posee un enclave en plena zona montañosa. El territorio principal del término municipal se encuentra al oeste de la comarca en terrenos de campiña olivarera. En la división administrativa original se permitía así que este municipio contase con recursos forestales, pastos en zonas comunales de montaña.
Forma parte de la cuenca hidrográfica del Guadalquivir, río que atraviesa el territorio municipal, así como su afluente el Guadiana Menor, el Guadalentín y el Toya.
En su paisaje predominan los extensos olivares y campos de cereales. Además del núcleo principal de población, Peal de Becerro, forman parte del municipio las aldeas de Toya, Hornos de Peal y el enclave de El Almicerán, integrado dentro de la zona de montaña de la Sierra de Cazorla.
En Toya existe una cámara sepulcral de origen íbero, declarada Monumento Histórico Nacional en 1918. En su interior se encontró “La Bicha de Toya” que es una escultura y que actualmente está en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
La economía local se basa en el cultivo del olivar, transformados metálicos, la construcción, la industria oleícola y derivados de la carne.
Dentro del Patrimonio Histórico destacamos: La Cámara de Toya, la Torre del Reloj, la Torre Mocha, el Castillo de Toya y el Acueducto de Hornos de Peal.
Peal de Becerro con una superficie de 147 km2, pertenece a la comarca de Sierra de Cazorla. Posee dos pedanías, Toya y Hornos de Peal, y un enclave, El Almicerán, integrado en la Sierra de Cazorla, a 55 km. del municipio.
Forma parte de la cuenca hidrográfica del Guadalquivir, río que atraviesa el municipio, así como su afluente el Guadiana Menor, el Guadalentín y otras corrientes de agua menores.
En su territorio predominan los terrenos de campiña olivarera y de manera más secundaria, al este de la comarca, una zona montañosa, incluida en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
Las tierras de cultivo se reparten entre cultivos herbáceos (trigo, cebada) y olivar en extensiones parecidas.
El enclave de El Almicerán, forma parte del límite con la provincia de Granada. En estas sierras existe una variedad grande de especies arbóreas. Hasta los 900 m. de altitud se encuentran los bosques de pino carrasco, acompañados de madroños y lentiscos. Subiendo en altitud, encontramos encinas, quejigos y zonas de pino rodeno.
En zonas más húmedas podemos encontrar milenarios tejos y ejemplares de acebos, ambos escasísimos en Andalucía. En las márgenes de los ríos aparecen fresnos, sauces, chopos… así como juncos y eneas donde se cobijan aves acuáticas y pequeños mamíferos.
El Parque Natural encierra una de las floras más ricas de toda la cuenca mediterránea.
Con la declaración del Coto Nacional de Cazorla y Segura en 1960, se introdujeron algunas nuevas especies, tales como: el muflón, jabalí o el gamo. En la actualidad hay 51 especies de mamíferos en el Parque. Entre las restantes destacan: cabra montés, ciervo, gamo, zorro, garduña y el tejón. En la fauna piscícola destaca la trucha común, trucha arco iris y el barbo. Proliferan también varios tipos de reptiles y de anfibios.
Entre los parajes de mayor interés del municipio citaremos:
Desde la Edad del Bronce se han documentado asentamientos en el término municipal de Peal de Becerro, con un intenso poblamiento en los cursos de los ríos Toya y Guadiana Menor.
La vinculación de la provincia de Jaén con la arqueología Ibérica es importante, pero sin duda, el municipio de Peal de Becerro ocupa un lugar excepcional. Desde el siglo V a. de C., Tugia era un centro importante en el control de las rutas que a través del Guadiana Menor ponían la Alta Andalucía en contacto con la costa levantina. Entre el siglo V y el II a. de C. la ciudad estuvo vinculada al desarrollo de la aristocracia íbera como lo demuestra entre otros muchos restos hallados en la zona, la localización de una necrópolis de incineración presidida por una extraordinaria cámara sepulcral, la más monumental y mejor conservada que ha proporcionado la Arqueología Ibérica, la Cámara de Toya.
De la etapa romana y visigoda se han hallado varios elementos, como una estela funeraria con relieve de togado, una estela sepulcral, un cancel, una columna visigoda y en el Cerro de la Horca una necrópolis visigoda con ocho tumbas.
En época medieval Peal no se menciona por lo que en ese periodo debió de ser una pequeña población dependiente del centro fortificado de Toya. Su castillo, según las crónicas fue arrasado en 1224 por Fernando III. Unos años después el rey otorga al arzobispo de Toledo, Quesada y Toya, que este incorporó al adelantamiento de Cazorla, pasando en 1.310 a la jurisdicción de Úbeda.
Después de la conquista castellana Peal de Becerro tomó entidad como población independiente. Los castellanos reforzaron sus defensas y levantaron las torres que actualmente conocemos como la del Reloj y Mocha. Ha pertenecido al Adelantamiento de Cazorla hasta la disolución del mismo por las Cortes de Cádiz en 1812.
Posteriormente por Real Orden del rey Fernando VII fue declarada villa en 1822.