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La población jienense de Puente de Génave está situada al nordeste de la provincia, en la entrada natural por esta zona a la Sierra de Segura.
Ubicado en la cabecera del río Guadalimar, donde se unen las estribaciones más orientales de Sierra Morena y la Sierra de Segura.
Su ubicación privilegiada, en un cruce de caminos y al lado de la carretera N-322, Bailén-Linares-Albacete, ha convertido la población en un nudo de actividad económica.
Como su nombre indica, por ser en la época romana una ruta hacia Génave, los puentes sobre el río Guadalimar son una constante que aparece en varios enclaves del municipio: el puente del siglo XIX y el puente romano, parcialmente conservado.
Al igual que los pueblos limítrofes, buena parte de su economía se basa en la agricultura, en concreto en el cultivo del olivo. Existe en la localidad una cooperativa y una embotelladora “Olivar de Segura” con aceite de denominación de origen.
Su paisaje está formado por terrenos de olivares y por zonas de montaña.
Tiene dos pedanías: El Tamaral y Peñolite.
En su patrimonio artístico cuenta con monumentos de interés, como la iglesia de San Isidro Labrador, El Puente Viejo y el Castillo de Peñolite.
Este pequeño municipio de 38 km2 de superficie, 540 m de altitud, situado en la comarca de Sierra de Segura, es eminentemente agrícola, y su economía depende del olivo, en menor medida de cereales y otros herbáceos.
La caza menor es abundante y la pesca se puede realizar en el río Guadalimar.
El Guadalimar es el río que pasa por el pueblo, que es visitado por los turistas y pescadores a la pesca del barbo. A su paso por el término, conforma una fértil huerta.
En el municipio de Puente de Génave tenemos tres ecosistemas bien diferenciados: el ecosistema de las montañas y las zonas elevadas, el del olivar y los cultivos herbáceos, y por último de las huertas y humedales junto a las orillas de los ríos.
Por este motivo la vegetación es también abundante y muy variada. Aquí podremos observar desde la vegetación de ribera, junto al cauce de los ríos y arroyos, con especies como: chopos, abedules, álamos, sauces, mimbreras, carrizos y espadañas.
En las zonas más altas y agrestes encontraremos encinas, pinos laricios, enebros, cornicabras, quejigos, matorrales como tomillares y espartizales. A medida que perdemos altura irán apareciendo los pinos piñoneros y los olivos.
La fauna, en consonancia con la vegetación, también es variada y abundante. Si paseamos por el término nos será fácil descubrir rapaces, como águilas, cernícalos, azores; rapaces nocturnas, como búhos y mochuelos.
En las zonas más escarpadas y elevadas encontramos las especies cinegéticas de caza mayor: jabalí, muflón, cabra montesa…
En la zona del olivar y de los cultivos herbáceos proliferan los animales de caza menor: conejos, liebres, perdices, zorros… Sin olvidarnos de la avifauna que vive en el olivar o que lo utilizan como lugar para alimentarse y reponer fuerzas en los largos vuelos migratorios que se ven obligados a realizar en dos momentos del año. Entre ellos están las aves insectívoras de gran importancia para el control de plagas de manera natural y ecológica: la abubilla, carboneros, tordos… Además de fauna de las orillas de los ríos y de los arroyos: carpas, salamandra, barbos…, anfibios y reptiles.
Puente de Génave es una localidad que de manera acertada se está orientando hacia el turismo, dar a conocer el rico patrimonio natural con el que cuenta. De los múltiples enclaves naturales con interés para visitar, citamos:
Existen testimonios que indican que el territorio estuvo ocupado en el Paleolítico, en las terrazas del Guadalimar y en el Cerro Migallejo.
De la Edad de Bronce se han encontrado varios asentamientos en cerros de fácil defensa: las Dos Hermanas, Gurú.
Aunque el origen de la ciudad se remonta al siglo I a.C., con la construcción del Puente Viejo, que formaba parte de la vía romana que unía el valle del río Guadalquivir con Cartagena. En la fundación del pueblo influyó de manera importante la existencia de un molino que estaba cerca del puente.
En el primer tercio de siglo creció rápidamente por el impulso de unas explotaciones mineras, hoy abandonadas.
En la época romana se construye el Puente Viejo, que aún se conserva y que formaba parte de la ruta que unía Cástulo (Linares) con Cartagena.
Durante la época musulmana se construyó en la aldea de Peñolite una fortaleza que hoy es conocida como Las Torres. En la actualidad se conservan solamente dos de ellas, muy arrasadas, pero este castillo construido por los almohades constaría de cuatro torres.
Tras la conquista cristiana, estas tierras quedarían dentro del término de Segura de la Sierra.
El municipio de Puente de Génave data de 1933, año en el que se segregó de La Puerta de Segura, y en la actualidad se configura como una localidad agrícola dedicada al cultivo del olivar.
En el siglo XIX, comenzará la agrupación de la población en el casco urbano de lo que es hoy Puente de Génave, que hasta entonces se encontraba disperso en varios núcleos: Pedro Henares, El Molino, Las Ánimas y La Mina.
En este siglo se comenzaría la construcción de la iglesia parroquial de San Isidro Labrador.
Entre sus aldeas y cortijadas tenemos que destacar: Peñolite, Cortijos Nuevos, El Tamaral y Avileses.