Historia
Historia
La situación geográfica de Torredonjimeno, ubicado en una zona de tierras fértiles y en un cruce de caminos que pone en contacto las tierras de Jaén con la campiña cordobesa, ha permitido la presencia de comunidades humanas a lo largo de la historia.
Los datos más antiguos nos retrotraen a la existencia de un poblamiento ibérico denominado Tosiria (de ahí el gentilicio aplicado a los habitantes de Torredonjimeno, de “tosirios”).
Tras la conquista romana, unido a Martos consigue la calificación de colonia con el nombre de Augusta Gémina. De la etapa hispano- musulmana se conocen pocas noticias. Destacar la inclusión como parte de Martos.
En 1224 pasó a formar parte de la corona castellana, y años después Fernando III otorgaría todo este territorio de la campiña a la Orden Militar de Calatrava, para que la repoblase y defendiese como frontera hasta bien avanzado el siglo XV.
Esta condición de frontera determinará el levantamiento de una buena cantidad de atalayas que defendieran el territorio: Torre de la Foncubierta, Torre del Alcázar y la existente en Vénzala
De esta época nace su actual denominación que hace alusión a la existencia de un enclave militar (Torre) y al nombre de uno de sus primeros alcaides, D. Ximeno de la Raya.
Hacia 1369, en plena etapa fronteriza en la zona, Torredonjimeno, ya cuenta con un recinto amurallado que defendía el conjunto de la ciudad.
Hacia el año 1526, cuando el emperador Carlos I se dirigía a Sevilla para contraer matrimonio con Isabel de Portugal, se hospeda en el palacio de Gonzalo de Villalta.
El año 1558 será decisivo para la historia de Torredonjimeno, ya que, en este año, la princesa Juana de Austria, gobernadora de los reinos de la Monarquía en ausencia de Felipe II, concede la independencia a la villa, apartándola definitivamente de la dependencia de Martos.
El siglo XV será una etapa de expansión y prosperidad. Sin embargo, el XVII, conocerá las malas cosechas, epidemias, hambre, caída de la población…A pesar de ello, en 1637, se inicia la construcción de uno de los edificios más bellos: el Ayuntamiento.
En el siglo XVIII, se inicia una recuperación al estilo de la nueva sociedad ilustrada impulsada por Carlos III. Durante estos años se van incrementando las superficies cultivadas, y el olivar irá sustituyendo en muchos lugares a otros cultivos herbáceos.
Los años de sequía y de malas cosechas, así como los periodos de la guerra y la emigración a las ciudades industriales, supuso que en estas localidades se fuese perdiendo población.
En el año 2005, es declarada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto histórico, como reconocimiento a los valores históricos y urbanísticos de la ciudad.