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Vilches es un municipio situado al norte de Jaén, perteneciente a la comarca de El Condado, situado en las estribaciones de Sierra Morena. Las pedanías de Guadalén y Miraelrío forman parte también de él.
Su término municipal está atravesado por los ríos Guadalén, Guarrizas y Guadalimar, que vierten sus aguas en los embalses de Guadalén, La Fernandina y Giribaile, respectivamente.
Su paisaje, muy variado, posee un gran potencial turístico, destacando sus parajes de interés ambiental, embalses, dehesas de encinares, extensos olivares, tierras de cultivo, sin olvidar sus recursos cinegéticos y piscícolas.
El patrimonio histórico-artístico es relevante. Destacan la iglesia de San Miguel, la ermita de la Virgen del Castillo, los restos de los castillos de Vilches y Giribaile, pertenecientes a la Ruta de los Castillos y las Batallas de Jaén, y yacimientos arqueológicos como Giribaile, de época ibérica.
De su patrimonio artístico hay que destacar:
La zona norte del término de Vilches se extiende por Sierra Morena, con altitudes que alcanzan los 800 m. La vegetación en esta parte más elevada es muy variada y está asociada al bosque mediterráneo: encinares, alcornocales, quejigares. Existen también matorrales y zonas de plantaciones de pinos maderables.
Más al sur, en las estribaciones de Sierra Morena, con altitudes que se sitúan entre los 400 y 500 m., predominan las superficies adehesadas y los pastizales. Con una orografía suave de constantes ondulaciones, donde predomina el olivar y también encontramos monte bajo con acebuchales y madroños.
Aquí viven numerosas especies animales, como aves, mamíferos y artrópodos, fácilmente observables en su hábitat natural.
Las zonas húmedas están alrededor de los embalses existentes (Guadalén, Girirbaile y Fernandina), en las riberas de los ríos Guadalén, Guadalimar y Guarrizas. Las orillas de los ríos y arroyos acogen mimbreras, tarays, adelfas y otras especies arbóreas como el chopo blanco o el álamo negro.
Abundan los reptiles, destacando las poblaciones del galápago leproso en los ríos Guadalén y Guarrizas, así como la víbora de Lataste en la Sierra. También serán fácilmente observables águilas pescadoras y reales, buitres comunes y negros, búhos reales, linces, ginetas, tejones, etc.
Vilches es un municipio de arraigadas tradiciones, con festejos populares, tanto religiosos como profanos, que se desarrollan a lo largo del año y con actividades para todas las edades.
En el término municipal de Vilches se han inventariado cerca de un centenar de yacimientos arqueológicos. De la Edad del Cobre se ha encontrado el yacimiento de Santagón. La ocupación de este asentamiento debió finalizar a comienzos de la Edad de Bronce, cuando la consolidación de la actividad metalúrgica y la fertilidad de las tierras del entorno supusieron la aparición de pequeños poblados en la zona, algunos de ellos fortificados, como la Cañada de Malabrigo, Giribaile o Cerro Santo. Este asentamiento tiene la novedad de contar con una gran torre defensiva.
En la etapa ibérica, Giribaile alcanzó relevancia, se controlaban desde aquí los centros metalúrgicos. El poblado presenta un trazado urbanístico definido por calles, casas y áreas públicas, delimitado por una gran muralla. De este periodo ibérico se han inventariado gran cantidad de asentamientos y pequeñas fortificaciones, entre ellos la primera ocupación del cerro del castillo.
En la época romana se identifica a Vilches como Baesucci, según una lápida localizada en el cerro del castillo. El emperador Vespasiano le concedió el título de municipio. En Santagón se han encontrado restos de antiguas villas con mosaicos en las zonas nobles.
También el pueblo visigodo se asentó en Vilches. Se ha encontrado un arquitrabe visigodo que se conserva en el Museo provincial de Jaén.
Es en la época islámica cuando se consolida el actual emplazamiento de Vilches, siendo ocupado a partir del 711. Formó parte de al-Andalus durante cinco siglos, desde los primeros años del siglo VIII hasta el siglo XIII. Este largo periodo hace que Vilches sea una típica ciudad musulmana, de la que hoy podemos adivinar vestigios. A medida que avanza el siglo XII el castillo de Vilches se hizo muy vulnerable por la proximidad con Despeñaperros, por donde las tropas castellano-leonesas practicaban acciones de hostigamiento sobre las posesiones de al-Andalus.
En 1212, los reyes cristianos de Castilla, Aragón y Navarra, vencen a los musulmanes en la batalla de las Navas de Tolosa. Tres días después, es conquistado el castillo y exterminada la población, lo que obligará a repoblar esta zona con habitantes de más allá de Sierra Morena. Los cristianos se quedarán en el castillo de Vilches y los musulmanes se replegarán a Giribaile.
Será el rey Fernando III quien ceda el territorio de Vilches al Concejo de Baeza, hasta que Felipe IV, en 1627, lo libere y le conceda el título de Villa.
Muy posteriormente, es reseñable la dotación de Vilches con estación ferroviaria, ya en 1900.