Oficina De Turismo
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OFICINA DE TURISMO
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Villanueva del Arzobispo es una población situada en el extremo oriental de la comarca de las Villas. Parte de su término está incluido en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, donde abundan parajes de extraordinario valor ambiental y paisajístico.
Hay que destacar la situación geográfica del municipio, ya que es la zona de encuentro de cuatro comarcas: la del Condado y sus tierras rojas, la de la Loma y sus extensos campos de olivares, la del Segura con el parque natural más grande de Jaén de extraordinaria belleza y la de Las Villas, formada por cuatro municipios, siendo Villanueva uno de ellos. El Consistorio también comprende las localidades de Gútar y Barranco de Montesina.
Una zona importante está regada por los ríos Guadalquivir y Guadalimar, lo que da lugar a tierras fértiles que favorecen los cultivos agrícolas, entre los que destacan los extensos campos de olivos.
Su economía de basa fundamentalmente en el cultivo del olivar y la obtención del aceite de oliva. También cuenta con una industria embotelladora de aguas minerales.
Su patrimonio monumental es importante. Entre otros destacan: la iglesia de San Andrés, la de la Vera Cruz, la del Convento de Sana Ana, la plaza de toros, el Santuario del Calvario, la Casa de Arcos y, en las afueras, el Santuario de la Virgen de la Fuensanta.
La Iglesia de San Andrés. Data del siglo XVI y está situada en el centro histórico de la localidad. Se levantó sobre los pilares de la antigua fortaleza medieval, de la que se conservan dos de las cuatro torres originales, adosadas al templo, sintetizando a la perfección la arquitectura militar y religiosa. Tiene una mezcla de diferentes estilos arquitectónicos y artísticos: el renacentista, barroco gótico y clasicista, debido a su dilatada construcción. Encima de la puerta principal, que es de estilo clasicista, observamos una hornacina que contiene la imagen de San Andrés y que corona un arco de medio punto. Interiormente consta de una sola nave con capillas laterales que se enlazan a través de arcos de medio punto sobre una cornisa que recorre todo el templo. El retablo mayor es de estilo barroco. Ha sido declarada Bien de Interés Cultural y Patrimonio Histórico de España.
Convento de Santa Ana. Se encuentra situado en el casco antiguo de la ciudad. Fue fundado en 1540 y desde un principio se convirtió en uno de los cenobios más importante de las Cuatro Villas. En las paredes del refectorio se conservan pinturas murales del siglo XVI, así como el escudo de Santo Domingo. En su interior está la iglesia de Santa Ana, con retablo barroco y un patio con arcos renacentistas.
La iglesia de la Vera Cruz. Construida en el siglo XVI, con fachada de estilo renacentista. Consta de una sola nave en dos tramos, con capillas a cada lado. En su interior encontramos una extraordinaria talla del Cristo de la Vera Cruz, obra de Mariano Benlliure, que sustituyó a la imagen primitiva robada durante la guerra civil. Descansa sobre una extraordinaria cruz de plata de 1899. El Cristo de la Vera Cruz es el Patrón de la localidad.
Plaza de Toros. Construida en 1928 es de estilo neomudéjar, donde sobresale el uso del ladrillo y los arcos de herradura que le proporcionan originalidad y elegancia. Es una de las plazas de toros más grandes de la provincia, cuenta con todos los servicios necesarios y capacidad para seis mil personas. El interior de la plaza alberga el Museo Taurino de Villanueva del Arzobispo.
Santuario de la Fuensanta. Es de estilo románico y fue fundado en el siglo XIII. Posteriormente se ha reformado. Por su construcción y los matacanes existentes se considera que primero fue una fortaleza defensiva.Aquí se encuentra la imagen de la patrona de Villanueva del Arzobispo, la Virgen de la Fuensanta.Está regido por la orden religiosa trinitaria desde 1884. La festividad de la patrona se celebra el día 8 de septiembre.
Casa de los Arcos. Está construida en 1928. De líneas renacentistas en los frontones, que se combinan con las filigranas barrocas de las rejas y de las cerámicas andaluzas que rematan la fachada. Está presidida por seis arcos coronados por otros tantos jarrones de cerámica. Su patio es una réplica nazarí que imita a los palacios de la Alhambra. Este edificio recibió el premio de embellecimiento provincial.
Otros monumentos del patrimonio: Ermita de Jesús del Monte, Ermita de San Blas, Viaducto/Antigua vía férrea. El municipio está salpicado de casas señoriales como el Palacete de la Familia Cosano, el Antiguo Casino o Círculo Mercantil, la Casa de los Arcos, Casa de la Familia Vélez o el Palacete Sagrada Familia, entre otras.
Villanueva del Arzobispo es una de las cuatro villas que, junto con Villacarrillo, Iznatoraf y Sorihuela del Guadalimar, conforman la comarca denominada de Las Villas.
Una localidad en donde abundan parajes de extraordinario valor ambiental y paisajístico que constituyen la puerta de entrada a la fascinante Sierra de las Cuatro Villas.
Por su término municipal corren los ríos Guadalquivir y Guadalimar, que le añaden belleza al paisaje riqueza tanto a la vegetación como a fauna. Rodeado de un mar de olivos y campos de cereal, parte de su territorio está incluido en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
Es una de las localidades donde la vegetación cuenta con una mayor variedad, junto a las especies propias de la Alta montaña, como el pino laricio o el acebo, conviven con otras especies que se desarrollan a menor altura, tales como el pino negral, el tejo o el boj y con las que se desarrollan en la zona de más baja: roble melojo, la encina, coscoja, olivos, y otras plantas endémicas y aromáticas.
A esta vegetación le añadiremos la que se desarrolla en las riberas de los ríos: chopos, sauces, mimbreras, taráis…
La fauna, en consonancia con la variedad vegetal y los numerosos hábitats que hay en el término, también es abundante y diversa.
A las rapaces y carroñeros de las montañas, águilas, quebrantahuesos, buitres leonados, se unen las especies cinegéticas, tanto las de caza mayor, ciervo, muflón, jabalí; como las de caza menor, conejo, liebre, perdices, ginetas, tejones, codornices…
Sin olvidarnos de las aves típicas del olivar, que o viven en él, o se alimentan en los desplazamientos migratorios: curruca, verderón, zorzal, petirrojo…Ni dejar de citar la fauna propia de los ríos de aguas cristalinas en sus cursos altos: trucha, barbo, nutrias, salamandras… Así como reptiles y anfibios.
Todo un mundo privilegiado donde la Naturaleza es el atractivo principal de estas tierras. Nada mejor que descubrirla en alguno de los múltiples parajes que hay en término municipal, señalaremos dos áreas recreativas y cuentan con buena accesibilidad:
Las principales fiestas que se celebran en Villanueva del Arzobispo son:
En la época árabe, Villanueva del Arzobispo, era una de las fortalezas que reforzaban a la villa de Iznatoraf. Era una aldea como pocos habitantes, que se llamaba “La Moraleja”. Los árabes que habitaban en esos lugares la eligieron como una zona de ocio, donde se organizaban carreras de caballos y los artesanos instalaban sus talleres.
Tras la conquista por Fernando III de Iznatoraf, la aldea de “La Moraleja” fue donada por el rey, a principios del siglo XIII, al Adelantamiento de Cazorla.
La villa nación como tal en 1396, gracias a la petición que el Arzobispo de Toledo hizo al rey Enrique III, que le concedió una Carta de Privilegio que se conserva en el Ayuntamiento de la Villa. Por esta Carta quedaba fundada la ciudad con todos los privilegios posibles en aquel momento: mercado, policía y cese del pago de impuestos a Iznatoraf. Pero, se le impuso una obligación: levantar una muralla con dos puertas y cercar la ciudad en cinco años.
El municipio se convirtió en el núcleo más importante del Señorío de Cazorla, destacando por su producción de harina, con varios molinos harineros en el río Guadalquivir.
Miguel de Cervantes vivió durante algún tiempo en esta villa como recaudador de impuestos.
¿Por qué el municipio recibió este nombre? Villa, por el título otorgado; nueva, porque hasta ese momento no existía como tal y del Arzobispo, en honor de D. Pedro Tenorio, que así se llamaba el cargo eclesiástico.
La ciudad fue avanzando y Felipe II le concedió la jurisdicción criminal en 1573.
Durante la Guerra de la Independencia, el pueblo se convirtió en refugio de guerrilleros que acosaban a las tropas francesas. Como consecuencia de estos hechos, se produjeron daños en algunos conventos y la desaparición de la Carta de Privilegio. Pasados muchos años apareció en Linares, fue restaurada y se conserva bien custodiada en el Ayuntamiento porque es el documento más antiguo que tenemos.
En 1920 recibió el título de Ciudad de manos del rey Alfonso XIII.