ETAPA 01: AR Peña del Olivar - Segura de la Sierra
Descripción
Esta etapa del sendero Bosques del Sur permite gozar de la amplia variedad de paisajes de la baja montaña del parque natural, en la que se alternan los pinares con sotobosque mediterráneo, los olivares y los pequeños pueblos y aldeas.
En el entorno de Siles veremos un bello mosaico de pinares y olivares y nos internaremos en uno de los mejores pinares de pino carrasco del parque natural, en el que se pueden ver y tocar dos gigantescos ejemplares de pino carrasco incluidos en el Inventario de Árboles Singulares de Andalucía.
Podremos acercarnos a los restos del pequeño castillo de Puentehonda, medio ocultos en la espesura del bosque y caminar por un delicioso camino de herradura que parte del área recreativa de Los Estrechos, desde el que se ven los torreones hispanos musulmanes de Santa Catalina y los ondulados olivares del valle del Trujala.
La jornada no podrá acabar mejor, porque la etapa finaliza en Segura de la Sierra, pequeño pueblo declarado Conjunto Histórico-Artístico, en el que se disfruta de su espectacular emplazamiento, de su castillo –de imprescindible visita– y de su arquitectura popular.
NOMBRE DE LA RUTA
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TIPO DE SENDERO
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DIFICULTAD
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DISTANCIA TOTAL (EN KILÓMETROS) 19540
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Tramo de asfalto o cemento: --
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Tramo de pista o camino forestal o rambla: --
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Tramo de senda: --
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Tramos de vía pecuaria: --
HUSO 30S
TIEMPO DE MARCHA ESTIMADO
6 h 45 min
TIPO DE FIRME
Pista forestal asfaltada
DESNIVEL MÁXIMO 331 mm
890 mm
562 mm
DIFICULTAD. VALORACIÓN SEGÚN MÉTODO MIDE
2
MEDIO
Severidad del medio natural
1
ITINERARIO
Orientación en el itinerario
2
DESPLAZAMIENTO
Dificultad en el desplazamiento
3
ESFUERZO
Cantidad de esfuerzo necesario
TIPO DE ACCESIBILIDAD
EPOCA DEL AÑO
SEÑALIZACIÓN
No
MÁS INFORMACIÓN
TÚNELES
VIADUCTOS METÁLICOS
PASARELAS METÁLICAS
PUNTOS DE AGUA
Área Recreativa Peña del Olivar, Fuente del Noguerón, Área Recreativa de Puente Honda, fuente de la Casa Forestal del Pilarillo, Área Recreativa de los Estrechos, Segura de la Sierra.
PONTONES
CASETAS DE GUARDAS BARRERAS
CASETAS DE GUARDA AGUJAS
CICLABILIDAD
Fuertes pendientes y suelos rocosos en cortos tramos de la senda de acceso a Segura de la Sierra.
ÁREAS DE RECREO O DEPORTIVAS CERCANAS AL SENDERO
PUNTOS DE AVITUALLAMIENTO
En el sendero: Segura de la Sierra
Cerca del sendero: Siles, Benatae y Orcera
ENLACES A OTROS SENDEROS
PR-A 177, PR-A 179, PR-A 180, PR-A 79 GR-147, 147.1
REFUGIOS
RECOMENDACIONES
OTROS DATOS DE INTERÉS (ARQUITECTÓNICO O HISTÓRICOS-CULTURALES, GEOLÓGICO-ECOLÓGICO)
El Común de Segura y su Tierra
Orcera, pueblo muy cercano al recorrido de esta etapa y que se divisa cuando se sube hacia Segura de la Sierra, fue escenario en el siglo XVI de un acontecimiento que aún hoy se considera emblemático en la historia de la Sierra de Segura. Se trata de la elaboración de las Ordenanzas del Común de Segura y su Tierra, firmadas en 1580 por los representantes de los concejos segureños en el convento franciscano de Santa María de la Peña.
Una vez conquistada Granada por los cristianos en 1492, la Sierra de Segura, que durante siglos había sido tierra de frontera y de lucha entre cristianos y musulmanes, vive una etapa de estabilidad, prosperidad y aumento de la población. La mayor parte del territorio lo ocupaban los montes y pastos, siendo la madera de pino la principal riqueza, porque ya entonces las maderas circulaban por los ríos abasteciendo a todo el reino.
Los propios habitantes eran conscientes de que la codicia exterior sobre sus riquezas suponía un peligro para la supervivencia de su economía, por lo que se elaboran en 1580 las Ordenanzas, cuyo objetivo era asegurar que la riqueza generada en la comarca revertía en sus propios habitantes. Las Ordenanzas, basadas en el Fuero de Cuenca, fueron la norma reguladora de la convivencia de los serranos y de las actividades económicas que eran el sustento de la comarca, especialmente la madera y los pastos. También se regulaba la recolección de frutos y semillas, la caza, la pesca y la conservación de caminos, fuentes y cuevas como bienes comunes.
Tuvieron una enorme trascendencia durante dos siglos como instrumento regulador del comercio y de los aprovechamientos de los recursos naturales, creando un marco de racionalidad ecológica adecuado a los criterios, necesidades y conocimientos de la época. Cuando el caminante sacie su sed en alguna fuente, recuerde lo que hace más de cuatro siglos prescribía el artículo 50 de las Ordenanzas:
«Item ordenamos y mandamos que porque las fuentes estén limpias y sus nacimientos para el beber de las gentes y su servicio y aprovechamiento que ninguna persona abreve puercos ni laven en ellas otras suciedades so pena de seiscientos maravedíes (...) y resten limpias (...) dos varas de medir alrededor de las so la dicha pena porque ansí conviene al bien público».