ETAPA 03: Refugio Casa Forestal de El Campillo - Hornos de Segura

Descripción

Esta etapa une los hermosos pinares de laricio del monte El Yelmo con el Conjunto Histórico-Artístico de Hornos de Segura, permitiéndonos disfrutar de una deliciosa variedad de ambientes, desde los puramente boscosos a los más humanizados.

Esta etapa comienza por la bella pista forestal asfaltada que sube a la cumbre de El Yelmo, cuyas laderas abandona después para pasar a las de su hermano pequeño, El Yelmo Chico. Disfrutaremos de su peculiar arquitectura rocosa, con poderosos cantiles, cortados y picones de caprichosas formas. También contemplaremos desde las laderas de este monte unas panorámicas amplísimas y muy completas, ya que el trazado en esta zona es casi circular. Divisaremos el embalse de El Tranco, el bello pueblo de Hornos de Segura, los olivares en torno a Cortijos Nuevos, El Yelmo –que es el pico más alto de la zona– y las impresionantes masas boscosas de la Garganta de Hornos.

A partir de la encantadora aldea de La Capellanía, cuya fuente lavadero se asoma a la garganta desde un privilegiado mirador, la ruta desciende por el Arroyo de las Aceitunas, entre pinares de carrasco y viejos huertos abandonados, para finalmente subir a Hornos de Segura por un mosaico de pinares y pequeños olivares de montaña. Este pequeño pueblo está encaramado en una plataforma rocosa y coronado por un viejo castillo árabe, rehabilitado como planetario y centro de interpretación astronómica. Merece la pena pasear por las estrechas calles de Hornos y por sus alrededores, contemplando las aguas del gran embalse de El Tranco flanqueadas por altas montañas.

Toda la zona es muy propicia para la observación de rapaces, incluida el águila real, y grandes mamíferos como la cabra montés y el jabalí.

Senderismo

Datos de interés

Distancia: 16340

NOMBRE DE LA RUTA

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TIPO DE SENDERO

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DIFICULTAD

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DISTANCIA TOTAL (EN KILÓMETROS) 16340

  • Tramo de asfalto o cemento: --

  • Tramo de pista o camino forestal o rambla: --

  • Tramo de senda: --

  • Tramos de vía pecuaria: --

HUSO 30S

Según Proyección UTM Datum ETRS89

TIEMPO DE MARCHA ESTIMADO

5 h 25 min

TIPO DE FIRME

Carretera

DESNIVEL MÁXIMO 644 mm

389 mm

935 mm

DIFICULTAD. VALORACIÓN SEGÚN MÉTODO MIDE

2

MEDIO

Severidad del medio natural

1

ITINERARIO

Orientación en el itinerario

2

DESPLAZAMIENTO

Dificultad en el desplazamiento

3

ESFUERZO

Cantidad de esfuerzo necesario

TIPO DE ACCESIBILIDAD

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EPOCA DEL AÑO

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SEÑALIZACIÓN

No

MÁS INFORMACIÓN

TÚNELES

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VIADUCTOS METÁLICOS

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PASARELAS METÁLICAS

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PUNTOS DE AGUA

Fuente del Avellanar (cerca del Sendero), Fuente de Los Ganados (cerca del Sendero), abrevaderos antes de La Capellanía, aldea de La Capellanía, Hornos de Segura.

PONTONES

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CASETAS DE GUARDAS BARRERAS

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CASETAS DE GUARDA AGUJAS

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CICLABILIDAD

Fuertes pendientes en cortos tramos de senda entre El Yelmo y El Yelmo Chico, y primer tramo de senda al salir de La Capellanía.

ÁREAS DE RECREO O DEPORTIVAS CERCANAS AL SENDERO

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PUNTOS DE AVITUALLAMIENTO

En el sendero: Hornos de Segura
Cerca del sendero: Cortijos Nuevos, Segura de la Sierra

ENLACES A OTROS SENDEROS

PR-A 194; PR-A 147; PR-A 148; PR-A 150

REFUGIOS

En el inicio: Casa Forestal El Campillo

RECOMENDACIONES

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OTROS DATOS DE INTERÉS (ARQUITECTÓNICO O HISTÓRICOS-CULTURALES, GEOLÓGICO-ECOLÓGICO)

Los tiempos oscuros para el embalse de El Tranco

Ha quedado algún testimonio escrito del drama que vivieron las personas afectadas por las expropiaciones para la construcción del embalse a principios de los años cuarenta del siglo XX. Si este proceso es siempre doloroso, mucho más lo fue en unos años en los que la democracia acababa de ser demolida en España, por lo que prácticamente no existían instrumentos legales ni políticos para que los ciudadanos defendieran sus intereses.

El siguiente texto pertenece al libro «Recuerdos sumergidos, 1931 1941» (Editorial El Olivo, Úbeda, 1999), de Ángel Robles Rodríguez, nacido en la cortijada de El Chorreón –junto a la que pasa el GR 247–, que fue expropiada para la construcción del embalse. «Por el año 1940, llegó lo que desde hacía tanto tiempo estábamos temiendo: nos dijeron que había que desalojar de inmediato y derribar las casas (...). Entraron grandes cuadrillas de hacheros y tronzadores con grandes hachas cortándolo todo a tajo parejo, clasificando la madera y quemando la leña y las miles de encinas centenarias que hasta entonces habían cubierto las tierras de la Vega, que luego convertían en carbón. Aquellas tierras, en poco tiempo se quedaron como si hubieran recibido una bomba atómica. Nosotros, al igual que todos los de la Vega, emigramos del lugar con todos nuestros enseres y animales. Cambiamos de tierras, de paisajes, de costumbres, de vecinos y de otras muchas más cosas que no tienen nombre, pero que fueron reales y se quedaron dentro de cada una de aquellas personas. Para todos fue durísimo aquel cambio, aunque cada uno lo sufrimos en silencio».